Organización

 A. ¿Qué puede hacer el equipo directivo para fomentar la co-docencia?

El rol de los equipos directivos en los centros educativos es fundamental para desarrollar la enseñanza compartida e integrarla de forma sistemática en los proyectos educativos y curriculares del centro. Las experiencias puntuales o iniciativas aisladas tienden a generar resultados limitados, por lo que la innovación educativa eficaz requiere de un liderazgo sólido en aspectos organizativos como la gestión de horarios, espacios y metodologías didácticas.

Además, los equipos directivos deben motivar al claustro para que participe activamente en el proyecto y preste atención a los aspectos emocionales implicados. En un vídeo, integrantes de equipos directivos de centros de Educación Primaria y Secundaria comparten sus testimonios y evidencian que su función es compleja y conlleva múltiples desafíos.

Los equipos directivos deben compartir la responsabilidad de diseñar, planificar y evaluar el proyecto junto a las demás personas integrantes del centro.

Por otro lado, proyectos innovadores como la co-docencia deben abrirse al conjunto de la comunidad educativa.

 B. Horarios y espacios

La organización de la enseñanza compartida está condicionada por los espacios en los que se va a desarrollar. La disposición del aula es un aspecto clave para poner en práctica las distintas modalidades de co-docencia, ya sea en grupos colaborativos, enseñanza multinivel, por ámbitos o mediante proyectos (ABP).

 C. Comunicación eficaz entre el profesorado

Para desarrollar la docencia compartida, es imprescindible establecer vías de comunicación adecuadas entre el profesorado. En este sentido, el papel de los equipos directivos resulta fundamental: deben implementar mecanismos que faciliten la comunicación, crear un ambiente de trabajo agradable y promover espacios de intercambio y reflexión. Quienes enseñan deben compartir una cultura profesional, valores, objetivos y formas de hacer, fomentando la colaboración y la capacidad de comprensión mutua. Participar activamente en comunidades profesionales de aprendizaje permite construir conocimiento tanto en el ámbito práctico como en el emocional, siempre desde la confianza y el apoyo mutuo.

Sin embargo, lograr una comunicación efectiva no siempre resulta sencillo. Factores como el estrés laboral dificultan tanto la comprensión de otras personas como la expresión clara del propio pensamiento. Por ello, resulta esencial cultivar la complicidad entre el profesorado, ya que esta facilita la coordinación y el trabajo conjunto. Para ello, es necesario crear un clima de diálogo libre de juicios. Aunque los conflictos pueden entenderse como una oportunidad de crecimiento personal, deben ser gestionados adecuadamente. Por eso, sería conveniente que los centros educativos ofrecieran formación en resolución de conflictos si desean implementar la docencia compartida de manera efectiva.

 D. Dificultades que pueden encontrarse

La formación para el trabajo colaborativo es fundamental. En general, el profesorado no cuenta con modelos de enseñanza compartida ni con las competencias profesionales necesarias para trabajar de este modo.

La co-docencia requiere reformular la idea de autonomía profesional, tradicionalmente asociada a la toma de decisiones individual y a la actuación en solitario, dentro de un aula entendida como un espacio exclusivo o privado.

La enseñanza compartida supone romper con el poder tradicionalmente ejercido en el aula, aquel que establece estatus jerárquicos y que suele asignar un rol subordinado a quienes desempeñan funciones de apoyo.

La relación entre las personas docentes debe ser equilibrada, de modo que los distintos roles que puedan desempeñar dentro del aula no generen jerarquías. Es necesario cuidar especialmente la comunicación entre docentes.

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Última actualización, 09/07/2025